Papelillo se desmarca a lo grande

 Presentación en La Montonera — sábado, 12:30h, Zaragoza

Mientras media Zaragoza afinaba el vermut y la otra media buscaba resguardo del frío para el segundo café, en La Montonera se estaba cociendo otra cosa. Algo menos digestivo, más literario y bastante más peligroso para las estanterías de casa. A las 12:30h clavadas, Papelillo Editorial decidió presentarse en la sociedad zaragozana como deben hacerse estas cosas: sin postureo, sin discursos huecos y con libros que marcan. Casualidades del calendario, ese mismo día la Ayuso decidió dejarse caer por Zaragoza para otros menesteres, seguramente aprovechando el tirón cultural del momento. Mala suerte para ella: Niña Papelillo le hizo sombra sin despeinarse. Y tranquilos, que la peña que va a verla no nos influye. Aquí se venía a otra cosa. A literatura. De la que rasca.

Porque La Montonera no es un sitio para venir a quedar bien. Es una librería donde los libros se discuten, se contradicen y se defienden. El lugar perfecto para que un proyecto pequeño, pero con más personalidad que muchos catálogos mastodónticos, se plantara y dijera: “Esto es lo que somos”.


Al mando del cotarro estaba Niña Papelillo, responsable absoluta de este sarao (magnífico, conviene repetirlo), demostrando que editar no es solo publicar libros, sino tener claro por qué publicas unos y no otros. Y ojo al acompañamiento, porque no iba sola precisamente: a su lado, Hutxu y Diego Manzanares, dos ilustres de la Zaragoza literaria que nos ocupa, la que se mueve fuera del foco, sin necesidad de likes ni titulares huecos.

Entre los tres montaron una charla sin anestesia: editar en los márgenes, dar alas a la escritura y sobrevivir en un ecosistema donde a veces parece que importa más el ruido que el contenido. Spoiler: aquí el ruido lo hacen los libros.

Y sí, toca decirlo: un servidor estuvo allí. Escapada exprés desde Tarragona, de esas que se hacen con más ilusión que tiempo, pero que siempre salen rentables. Porque se gozó de lo lindo, se escuchó con atención y, sobre todo, se aprendió de los grandes. Que cuando alguien habla de libros desde el conocimiento y no desde el PowerPoint, lo mínimo es sentarse, callar y disfrutar como un crío.


Cuatro libros. Cero relleno… y uno más en camino.

Papelillo no viene con líneas editoriales difusas ni con la ansiedad de publicar por publicar. Viene con cuatro libros (hasta el momento). Y cada uno juega en su liga, pero todos comparten algo esencial: no están aquí para decorar. 

Eso sí, que nadie se relaje demasiado: una quinta criatura ya viene de camino. Se llama Ánima fátua, la firma Anna Lidia Vega Serova, y si todo va como debe, podremos sostenerla en nuestros brazos a partir de abril. Avisados quedáis: en Papelillo no se duermen.

Pauline. Memorias de la madame de Clay StreetPauline Tabor

Elegante y turbia, como deben ser las buenas historias. Memoria, personaje y una voz que no pide perdón por existir. De esos libros que te miran fijo y te obligan a apartar la mirada de vez en cuando.

La carretera muertaGabriel Oca Fidalgo

Una novela que no corre: avanza. Gabi nos cuenta parte de su periplo por el mundo de las drogas. Duele al leerlo, como una patada en los huevos. Pero también tiene sus momentos de risas, en esta vida hay que reírse para seguir avanzando. 

No soy Enrique Vila-MatasMontero Glez

Que nadie se deje engañar por el título: aquí no hay autoficción ni juegos literarios. Lo que hay es música, artículos y memoria sonora, escritos con mala baba, ironía y conocimiento de causa. Crónicas musicales que disparan contra el canon, el postureo cultural y la nostalgia mal entendida. 

Cuando yo molabaMiguel Ángel Medina

Nostalgia, sí, pero sin almíbar. Recuerdos afilados, humor seco y esa sensación incómoda de reconocer cosas que juraste haber superado. Spoiler: no las superaste.

Esto no iba solo de libros

La presentación fue lo que debería ser siempre una presentación: una conversación. Hubo preguntas con intención, respuestas sin piloto automático, risas y charlas cruzadas entre estanterías. Ese ambiente tan reconocible que aparece cuando sabes que estás en el sitio correcto, escuchando a la gente correcta.

No hubo fuegos artificiales. No hicieron falta. Bastó con la sensación compartida de que aquí hay un proyecto que ha arrancado hace poco… y que, visto lo visto, no piensa frenar.

Papelillo Editorial no quiere gustar a todo el mundo. Y menos mal. Quiere publicar bien, poco y con criterio. Cuatro libros (hasta el momento) y un quinto asomando la cabeza bastan para dejarlo claro.

Si no estuviste en La Montonera, no pasa nada: los libros te acabarán encontrando. Pero si estuviste (o te pegaste una escapada exprés para no perdértelo) sabes que lo de hoy fue literatura de la que se recuerda.

Y eso, amigas y amigos, siempre se celebra con una birra

Comentarios