CABRONAZO - Leah Hampton


 “No es que Kentucky hubiera dejado intacta su geografía. Las empresas mineras habían dinamitado tantas cimas como en Virginia Occidental, pero aquí los cortes estaban más escondidos, y los cerros mutilados quedaban más lejos de la mirada pública. Gracias a las elevaciones preservadas y a la blancura del terreno, cualquier trayecto por los condados de Pike y Harlan resulta sobrecogedor. En el este de Kentucky, las carreteras discurren hundidas entre las montañas, como osamentas semienterradas. Barrancos blanquecinos cortan el verdor del paisaje. En la carretera 119, Howard se mostró maravillado ante todo el hormigón, los puentes cuadrados y las obras de ingeniería. Yo levanté la mirada más allá de los letreros numerados, para admirar el kudzu en lo alto, y me imaginé dentro de un laberinto de setos en algún país lejano repleto de castillos”

El mayo pasado, Dirty Works (editorial imprescindible para quienes aman la grit lit y el gótico sureño) nos trajo Cabronazo, un libro de relatos escrito por Leah Hampton. Lo encontré expuesto en mi librería de confianza, y en seguida me llamó la atención su título sugerente y su portada; en ella una mujer vestida con tejanos y botas posa divertida, con una pierna en alto. En aquel momento no lo sabía, pero se trata de la cantante country Dolly Parton, y una de las historias que se narran en el libro guarda relación con ella. Decidí hacerme con el libro y hoy os puedo afirmar que fue una buena decisión. 

Tras la portada hallamos doce relatos ambientados en la región de los Apalaches. Una vez leídos, queda la sensación de haber asistido a pedacitos significativos de vidas ajenas. Como si esos momentos que han sido importantes en la vida de otra persona se nos fueran compartidos y, de pronto, tuviéramos acceso a la parte más íntima y vulnerable de alguien. Hampton, que nació en Carolina del Sur, nos presenta a una serie de personajes que a primera vista se nos antojan mediocres y rudos para luego sorprendernos con una profundidad inesperada. ¿No ocurre lo mismo en nuestra vida cotidiana? Tendemos a pensar que la gente que pasa por nuestras vidas es más simple y menos interesante de lo que son en realidad, porque en muchas ocasiones no conocemos su historia. Incluso con personas más cercanas, suele suceder que nos faltan piezas para tener el puzle completo. 

Siguiendo con los personajes del libro, se diría que la autora nos los presenta en un momento vital en el que se encuentran inseguros o confusos, justo al comienzo o al final de algo. Algunos de ellos enfrentan una situación difícil con las herramientas emocionales de las que disponen y no siempre de la mejor manera, pero a pesar de eso siguen mereciendo nuestra simpatía. Es aquí donde se hace evidente todo el amor que la autora ha puesto en su desarrollo. Algunos de los relatos dejan tras de sí la impresión de que hay algo inconcluso en ellos, tal vez debido a que no hemos visto cómo se resuelve el conflicto que atraviesan los personajes; pero esto no necesariamente es algo malo, pues hay conflictos y tensiones en nosotros que nunca terminan de resolverse. 

Uno de los aspectos del libro que más me ha gustado ha sido el uso simbólico del entorno natural y la fauna de los Apalaches para dar peso y potencia a la historia que se nos está narrando. La autora se sirve de aquellos elementos para acompañar la historia principal, estableciendo ciertos paralelismos entre el personaje y su territorio. A modo de ejemplo, en “Ardilla” se mezcla la crónica de un gran incendio forestal que devora los bosques con la historia de la relación conyugal de Larry, un guardia forestal cuyo matrimonio se resquebraja. 

Y es que la relación humano-naturaleza juega un papel fundamental en el libro, en el que encontramos una reflexión crítica sobre la minería de extracción a cielo abierto, la deforestación y, en definitiva, la degradación progresiva que está sufriendo la región en pos del beneficio económico de unas cuantas empresas (leer Mingo). Asimismo, Hampton también visibiliza la dolorosa situación en que se encuentran algunos de sus habitantes, quienes para salir adelante tienen que trabajar para esas mismas empresas que destruyen y contaminan el territorio. Algunos de estos trabajos, además, pueden traer problemas de salud a largo plazo (leer Twitchell). Leyendo estos cuentos, yo pensaba en la poderosa herramienta que puede ser la ficción para describir realidades. 

Otros de los relatos, como Reina o Santo, abordan cuestiones como el duelo ante la muerte de un ser querido. En Cabronazo y Chispas se explora el deseo reprimido y el amor no correspondido. Todos y cada uno de estos relatos están escritos con un lenguaje accesible y un estilo sencillo y cercano. 

Sin extenderme más acerca del libro, tan sólo quiero reiterar que Leah Hampton ha sido un descubrimiento muy grato. He podido conectar con su sensibilidad así como con la complejidad e imperfección de sus personajes, y pienso que merece vuestra atención.


Víctor Muñoz

Título: Cabronazo

Autor: Leah Hampton

Editorial: Dirty Works

Páginas: 256

Fecha de publicación: mayo 2025

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